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    Actividades extraescolares: ¿beneficio o estrés?

        Con la llegada del curso escolar, también vuelve el comienzo de las actividades extraescolares: fútbol, ballet, natación, patinaje, teatro, tenis, gimnasia, música y un largo etcétera, y resultaría recomendable que los padres fuéramos prudentes al respecto, no sobrecargando a nuestros hijos con este tipo de actividades.

        A favor de la práctica de estas actividades, decir que son actividades educativas y enriquecedoras para el desarrollo de los más pequeños, siempre que les quede tiempo para el juego y el descanso. En contra, que se priorice el deseo de los padres frente al del propio niño en realizar una u otra actividad.

        Hay estudios que indican cómo un número excesivo de actividades extraescolares favorecen reacciones de ansiedad y estrés infantil. Hasta un ocho por ciento de la población infantil se ve afectada por este problema.

        El estrés infantil genera efectos negativos en la salud de los niños, pueden producirse síntomas, por un lado sobre la salud física como dolores de cabeza, dificultades para conciliar el sueño, falta de apetito, cansancio crónico, etc; por otro sobre la psicológica, problemas a la hora de controlar sus emociones, agresividad, cambios de humor, dificultad para relajarse y pueden aparecer preocupaciones que no son acordes para su edad ante situaciones en las que otros niños de su edad reaccionan con normalidad.

        Los niños no cuentan con las herramientas y los recursos del adulto para manejar el estrés, por lo que en su cerebro se acumulan hormonas relacionadas con el mismo, como el cortisol, la vasopresina y otros, lo que puede dificultar el aprendizaje y el control de la agresividad, además de aumentar la impulsividad. El cortisol cumple funciones como liberar energía y afecta sobre todo a las emociones y a la memoria.

        Puede ser necesaria una colaboración a tres bandas a la hora de decidir sobre las actividades extraescolares más adecuadas: padres, hijos y profesores pueden participar en dicha elección. También pueden resultar útiles las siguientes recomendaciones a la hora de decidir sobre las actividades extraescolares más adecuadas para nuestros hijos:

    • Sea cuál sea la actividad elegida debe ser un disfrute y no una obligación para el niño.
    • No todos los niños tienen los mismos intereses. Algunos son más de actividad física, mientras que otros tienden más hacia las artísticas.
    • Es importante observar al niño, pués elegir una actividad convenientemente dependerá del carácter, la personalidad y de las circunstancias de cada niño. Para un niño de cinco años una determinada actividad extraescolar realizada dos veces por semana puede resultar agobiante mientras que para otro puede ser la medida perfecta.
    • Enlazando con lo anterior, es importante, hablar con el niño y observar su conducta para saber si está entusiasmado, aburrido, cansado, etc.
    • Resulta conveniente tener en cuenta la resistencia tanto física como emocional de los niños, para poder así ajustar la frecuencia de las actividades y que esta sea la más conveniente.
    Rocio García Blanco
    Psicóloga


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